Iglesia Cristiana Hashem

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«En Integridad y Sabiduría»

Estudio Bíblico (Martes, 5:00 PM)   |   Culto de Confraternidad (Domingos, 12:00 PM)

Series Activas: «En camino a un avivamiento» Libro de Zacarías (Martes) y «La Iglesia impulsada por la Biblia» (Domingos)

La sana doctrina

Tito 2:1 “Pero tu habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina”

La palabra “doctrina” significa: enseñar. El diccionario la define como cualquier grupo de ideas que son creídas y enseñadas. La doctrina es lo que crees acerca de Dios, del mundo, de cómo vivir; todos tenemos una doctrina.

Todo el mundo que pone su opinión en Facebook o Twitter tiene una doctrina, las escuelas tienen sus doctrinas, los grupos feministas. Pero el apóstol Pablo establece que los cristianos no podemos tener cualquier doctrina, o cualquier grupo de creencias y enseñanzas.  Hay una específica que nosotros como creyentes debemos tener y es aquella que es revelada por Dios a través de su Palabra; esa es la única doctrina que es sana.

Los falsos maestros estaban tratando de presionar con sus ideas y trataban de hacer una combinación, pero Pablo le dice a Tito: “repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe” (Tito 1:13).

Esta palabra “sano”, es la palabra griega “Hygianio” que significa ser saludable, correcto, exacto, libre de contaminantes. Cuando pensamos en esa palabra, pensamos principalmente en algo seguro, confiable: pensamos en algo que está en buena forma y no dañado.

Pablo quería decirle a Tito que debía enseñar cosas de acuerdo con la sana doctrina para que entonces tuvieran una fe sana, que hablara de manera sana, con pensamientos sanos, con una actitud sana, y así pudiera tomar sanas decisiones.

Todas las fallas en nuestras vidas son derivadas de alguna deficiencia o error doctrinal. Un mal pensamiento, nos guía a una mala manera de vivir. Pero una manera correcta de vivir, nos lleva a una manera correcta de actuar. De manera que, tenemos que vivir una vida de acuerdo a como nos dice el Señor. “Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente” (Tito 2:12).